martes, 25 de diciembre de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
El hematocrítico de Arte
lunes, 12 de marzo de 2012
Artistas de profesión, asesinas de vocación

La imagen pertenece al número especial Batman Inc: Leviathan Strikes! que cierra el primer arco de la serie escrita por Grant Morrison, y nos enseña a la nueva Batgirl infiltrada en una muy exclusiva academia para chicas donde la graduación se hace a sangre y fuego y donde las afortunadas estudiantes se convierten en despiadadas asesinas vestidas a la moda. Todos sabemos que si las chicas buenas van al cielo, las chicas malas van a todas partes, incluso allí adonde no llega un agente del MI6 con su código doble cero. Con un plan de estudios como este, no hay nadie mejor que un icono de casi todo como Madonna para dirigir este colegio, y tres acólitas como Lady Gaga, Katy Perry y Rihanna para secundarla.
Esta idea, la idea de esto, que diría Miguel Noguera, solo puede tener lugar en medios como este. El cómic de superhéroes, igual que el videoclip, permite dar rienda suelta a estas ideas locas, a estas propuestas bastardas, que no tienen cabida en otros formatos más tradicionales o con mejor reputación. El cine es demasiado caro para este capricho de ficción fan. La literatura es demasiado ambigua para dar el impacto que se merece a esta puesta en escena (aunque ahí están las novelas apócrifas de Sherlock Holmes, pero eso es un reducto de otra época en la que la gente se tomaba la literatura menos en serio). Y, por supuesto, no olvidemos que aquí son las malas de la película. Si fueran las buenas, los Ángeles de Charlie, por ejemplo, la propia historia pediría un por qué están ahí, un fondo común, una trama que no necesitan si son solo parte del foco. Aquí se están pegando con Batman y familia y no son las protagonistas absolutas, aunque sí lo son en realidad. Quizá habrían sido el perfecto enemigo invitado para una versión moderna del Batman camp de Adam West, el de los Pow! y los Whack! y sus bat-repelentes para tiburones.
No vayáis a creer que estas cosas solo salen de la cabeza del señor Morrison. Ahí está, por ejemplo, Warren Ellis con sus Cuatro Fantásticos malvados o con un Doctor Muerte convirtiendo Christiania en una nación de zombis. Podemos ir a otros medios y mirar a lo social, y ahí están las mil y una señoras que se cruzan el batín o se ponen bolsas en la cabeza, o a directores patrios proponiendo remakes que inspiran terror entre las féminas. Existen conceptos que tal vez no puedan desarrollarse más allá de lo que son, pero no por ello son menos válidos o disfrutables. Por su atrevimiento y su frescura hacen que nos estalle la cabeza, están bien así y no piden más sitio. Justo el que medios como el cómic puede darles. Y nosotros nos alegramos de que existan para que puedan tomar forma, por pequeña que sea.
martes, 21 de febrero de 2012
viernes, 6 de mayo de 2011
Recuerdos de la Noche de los Libros
lunes, 2 de mayo de 2011
Discusiones para un viernes por la noche

«¿Puede Son Goku sobrevivir en el espacio?». Esta pregunta que parece trivial lleva tres semanas coleando entre el Pulgar, desde que se planteó un viernes por la tarde entre cañas tempraneras. Y hoy nos hemos propuesto resolverla para zanjar el tema y aliviar la tensión que origina el fútbol en nuestras vidas cotidianas. Tras mucho investigar hemos dado con una respuesta loca (eso sí, con trampa): Son Goku puede sobrevivir en el espacio, pero él no lo sabe.
Siempre me ha parecido que el combate final entre Freezer y Goku en la superficie del devastado planeta Namek tenía algo de victoria pírrica para nuestro héroe. A lo largo de los infinitos capítulos que dura este combate, Freezer repite cansino que Goku no sobrevivirá en el vacío del espacio exterior tras la destrucción del planeta, lo que deja al pobre sin escapatoria gane o no. La historia de cómo consiguió escapar no viene a cuento aquí, pero basta con decir que no tuvimos ocasión de comprobar qué pasaba con Goku en espacio abierto.

Sin embargo, en el anime sí pudimos ver un par de momentos reveladores al respecto. En el episodio especial para TV Dragon Ball Z: Tatta hitori no saishū kessen ~Freeza ni idonda zetto senshi Son Gokū no chichi (El último combate, La batalla de Freeza contra el padre de Goku. Así, sin tomar aire a la mitad) se puede ver a Bardock (aquí arriba: el parecido es asombroso, ¿verdad?) combatiendo fuera de la atmósfera sin ningún tipo de protección. Podría suponerse que la fisiología de los saiyajin les permite sobrevivir en el espacio sin problemas. Y según esta evidencia, Freezer engañó a Goku en Namek haciéndole creer lo contrario. Lo de sobrevivir en el espacio es una de esas cosas que no te da por comprobar de primera mano, así que Goku vive en la ignorancia de sus aún más grandes poderes.
Entonces, ¿dónde está la trampa que mencionábamos al principio? La trampa consiste en que ni la serie ni las películas directas a video son creación directa de Akira Toriyama, y por tanto no deberían ser consideradas como canon. Son ajenas a la continuidad oficial del personaje, igual que Superman rebobinando el tiempo o las telarañas orgánicas de Spiderman. Así que la respuesta de verdad, la buena buena, como en todas las cuestiones importantes relacionadas con los tebeos, es un "depende" que es mucho más complejo de lo que nuestros interlocutores serán capaces de aguantar. Si os sirve de consuelo, el autor sí se pronunció al respecto con otro de sus personajes, que sobrevivirá en tierra, mar y aire a toda esta panda de superguerreros de pelos de colores: la encantadora Arale Norimaki. Ahí la tenéis.
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| Imagen cortesía de http://blog.sina.com.cn/mybabyputao |
miércoles, 27 de abril de 2011
El Brujo en Madrid
Hoy el Pulgar estará en la Fnac Callao para saludar a Carla Berrocal y traernos un ejemplar de El Brujo firmado. O tal vez un dibujo de un elefante.
A partir de las 20 horas, en la Noche de los Libros. Allí nos vemos.
sábado, 16 de abril de 2011
El Brujo

Yo no quería que me gustara El Brujo, de Carla Berrocal.
Es extraña la sensación que se produce cuando tienes en tus manos el trabajo de tres años de una amiga como Carla. Por un lado, la amistad sin quererlo hace como la media de Sara Montiel y se empeña en esconder arrugas y nublar el juicio. Por otro, la propia Carla, como profesora de cómic que es y de la que fui alumno el año pasado, puso en mi cabeza la caja de herramientas con la que diseccionar su cómic cual ratoncito de laboratorio. Así que allá fui con mi bisturí de crítico dispuesto a luchar contra la condescendencia y despedazar El Brujo con mirada fría.
Lo abrí, e intenté pasar por todo ese despliegue de color y técnica sin abrirle mi corazón y no supe qué decir. Porque no quería que me gustara. Porque quería darle a Carla el regalo de una crítica meditada, elaborada, sin chorradas. Y no podía. Así que lo dejé en el congelador con la esperanza de volver a encontrarlo pronto.

Hace dos días volví a abrir El Brujo como si fuera un libro ajeno, como si no fuera el trabajo de alguien a quien quiero mucho. Y ahora sí, le abrí mi corazón de lector y el hueón de Pillampel me lo robó. El Brujo es un tebeo con múltiples caras en lo visual y en lo formal, que sabe a cuento de irse a la cama, a tradición, a tristeza, al amor perdido, y sobre todo, sabe a ese Corto que tanto adora Carla y que tan bien le sale en este brujo de sonrisa amplia y corazón triste que es Porfirio Pillampel. Así que si me invitáis este año a vuestra casa, o a vuestro cumpleaños, ya sabéis lo que os voy a regalar. Avisados estáis.
viernes, 11 de marzo de 2011
Superman y la realidad de los números



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sábado, 9 de octubre de 2010
Cosas que le gustan a mi novio: Pildoras azules
"A veces hay que perderse antes de encontrar algo". El primer comic que me regaló. Porque sólo mi novio puede compartir con el protagonista tanta ternura por la idea de enamorarse de alguien complicado. El encanto de vivir con ventanas con cerrojos.
Me voy nueve días algo lejos. Pero sé que este blog seguirá vivo. Me lo han prometido mis socias entre Gin Tonic y Gin Tonic. Y lo que se promete frente a un Gin Tonic, se cumple. Hasta pronto
Pilules bleues,
Guión y dibujos: Frederik Peeters
Editorial: Astiberri Ediciones: El sillón orejero







